LAS ARTES ESCÉNICAS COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN (PRE-ENSAYO)

LAS ARTES ESCÉNICAS (TEATRO) COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN

Davo Herrera

Una de las características, sino es que la más importante, de las artes escénicas es, precisamente, la de comunicar. El arte es una actividad de la inteligencia para expresar, para transmitir un mensaje, para compartir una emoción… El arte es, entonces, comunicación.

Como tradicionalmente se sabe dentro del área de las ciencias de la comunicación, este mismo proceso involucra, al menos, tres elementos básicos: un emisor, quien define una idea y como respuesta a una necesidad la transmite; el mensaje, que no es más que la idea misma plasmada en un código; y el receptor, quien es el que recibe ese mensaje y lo asimila (en el mejor de los casos). El arte, dentro de este esquema escueto de comunicación, tendríamos que definirlo en alguno de estos tres elementos. A partir de aquí deberíamos plantearnos la pregunta ¿el arte, entonces, es el emisor, el mensaje o el receptor?

Y para contestar a esta pregunta entraremos en materia, para comenzar, entendamos que para poder comunicarnos en nuestra vida cotidiana utilizamos, incluso inconscientemente, los cinco sentidos de nuestro cuerpo. Estamos rodeados hasta el tope de códigos comunes que nos permiten transmitir una idea y estar casi seguros que quienes están percibiendo este código nos va a entender.

Incluso existen clichés a los que nos hemos acostumbrado de manera natural: señas que conocemos, sonidos que identificamos, palabras que nos indican acciones, olores que nos traen recuerdos, texturas que nos hacen sentir bien o mal, sabores que nos llegan a agradar o desagradar. Todo comunica, todo nos transmite un mensaje al que estamos expuestos. Así son las artes, son un reflejo de lo que vivimos día a día, y se utilizan las mismas herramientas que en la vida cotidiana (bajo intensiones diversas, ya que recordemos que en las artes escénicas, al menos, no podríamos reflejar la “realidad” ya que no llamaría la atención del espectador, para ello, sería más fácil asomarse por la ventana y observar cómo pasa la vida).

Como seres humanos siempre hemos tenido la necesidad de comunicar, no únicamente de transmitir una idea, sino de tener una respuesta a ella. A través del teatro tenemos la capacidad de transmitir tantas y tantas cosas incluso después del primer minuto en que se abre el telón. De manera visual, a través de la musicalización, el vestuario, los movimientos, el lenguaje, etc., podemos identificar, al menos:

1.- Época.
2.- Hora del día.
3.- Estación del año.
4.- Clima.
5.- Lugar físico.
6.- Lugar geográfico.
7.- Clase social.
8.- Posibilidad de historia.
9.- Posible género teatral.
10.- Posible estilo teatral.
11.- Tipo de producción.
12.- Creatividad o falta de ella.
13.- Edades y género sexual de los personajes.
14.- Ambiente.

Todo esto a través de la escenografía, la utilería, la iluminación, el vestuario, los accesorios, el maquillaje, el color, los efectos especiales…

Pero esta transmisión de los mensajes no está de manera espontánea, como lo mencioné antes, los humanos respondemos a una necesidad al comunicar. Y es por esta necesidad la que lleva a los autores a escribir las piezas teatrales, a los productores, a los directores y a los actores a elegir cierta pieza teatral para ponerla en escena y no otra.

¿Qué es, entonces, el motor de esta elección? La respuesta podría ser obvia, pero implica un análisis importante de hacer: la misma necesidad de comunicar. Todas las personas que participan en el acto teatral, tienen la posibilidad de transmitir el mensaje de la obra, pero esta decisión se toma, evidentemente, gracias al contenido que la pieza posee.

Los contenidos que atraen a los actores, productores, en fin, a la gente de teatro en general, han sido tan diversos como obras se han presentado. Pero definitivamente, el contexto socio-político e incluso económico en el que nos encontramos, es un factor que se entromete en las decisiones para transmitir un mensaje, y esta elección se puede hacer por diferentes razones.

La primera de ellas es por el impacto que pudiera tener en las taquillas, es decir, a final de cuentas el teatro también es un negocio y los productores siempre querrán percibir ganancias a través del servicio que venden. A partir de esto se presentan obras que hacen referencia, parodia en muchos de los casos, al momento histórico que vivimos, incluso a los políticos.

Otra de las razones es que la gente de teatro necesita hacer una crítica, o pretende hacer que el público analice y reaccione de tal cual forma ante una situación específica.

De tal forma que así como la Televisión, la Radio, la Prensa, incluso el Cine y el Internet, tienen como una de sus funciones sociales, además de informar y entretener, el persuadir para penetrar en la ideología de la gente. De igual manera, el teatro y las artes en general, también son considerados como un Mass Media, ya que a través de signos y símbolos se transmite una postura que, en muchos de los casos, pretende influir y ser adoptada por la sociedad.

Actualmente, muchas de estas posturas que ha adoptado la gente de teatro ha sido la izquierdista, y era de esperarse; ya que regularmente los artistas nunca están conformes con lo que tienen, por eso buscan con diferentes alternativas demostrar esa inconformidad.

Así, los hacedores de teatro buscan con frecuencia contenidos que, de cierta manera, transgredan los estereotipos y señalen tanto a los políticos, como a los líderes de opinión, incluso a los líderes sociales (llámense jefes de sindicatos, líderes de colonias o incluso padres de familia).

En conclusión, el teatro, entonces, funge como receptor, ya que es el mismo arte el que lanza el mensaje de crítica para que la sociedad lo haga suyo. Pero también hace las veces de mensaje, ya que es él mismo el que con el contenido que maneja llega a la sociedad, es decir, a final de cuentas el teatro habla, pero lo que sucede en el escenario no lo dice alguien, lo dice la misma obra. Y al igual el teatro es el receptor de las necesidades de comunicación que la gente de teatro tiene.

Entonces, dependiendo del enfoque y la situación en la que nos encontremos, el teatro vive en los tres niveles el proceso de comunicación.

Referencias:
DANIEL VÁZQUEZ TOURIÑO:
“El teatro mexicano del siglo XX: búsqueda de la esencia de una nación”

TOMÁS URTUSÁSTEGUI
TEATRO Y COMUNICACIÓN- “Manual de Dramaturgia”

RICARDO CAYUELA GALLY:
"La vida que se va" de Vicente Leñero

http://www.glosariografico.com/index.php

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