Cuando un ciclo se cierra es difícil no pensar en hacer un balance sobre lo productivo que ha sido tal, estoy seguro que la mayoría de nosotros repetimos este ritual (unos más concientes que otros) durante estas fechas.
Al darnos cuenta que, en la mayoría de los casos, el ciclo anterior no fue precisamente como lo habíamos planeado o que no alcanzamos todas las metas propuestas 365 días antes, viene algo así como un mecanismo de defensa al justificarnos asegurando que no tuvimos tiempo, las oportunidades no se nos presentaron, era demasiado difícil...
¿Cuál es la diferencia, entonces, entre querer y poder?
No está por demás que no tenemos la total capacidad de controlar los sucesos que giran al rededor de nuestras acciones, pero sí debemos estar concientes que nuestra capacidad de aprovechar las oportunidades que se nos presentan al día es, a veces, opacada por nuestra decidia o poca atención.
El balance, así, del año que está a punto de extinguirse, nos dará como resultado cuán fuimos capaces de seguir el camino que nos habíamos planeado para llegar a nuestro objetivo y de qué manera lo vivimos.
No vale escribir más del asunto, simplemente habrá que pensar:
Tú ¿cómo vives un año de ser?
Deseo, de todo corazón, que los siguientes 525,600 minutos estén llenos de satisfacciones, triunfo, alegría y AMOR; y que esas metas que no pudimos cumplir sean el impulso para superar todos los límites.

0 comments más el tuyo...:
Publicar un comentario
Es aquí en donde tú te expresas: