La profesión de la docencia se ha ido transformando desde hace mucho tiempo, ahora los profesores han perdido esa jerarquía social en la que los maestros se codeaban con los médicos y los sacerdotes, pero ¿qué es lo que ahora sucede con el profesorado?
Las próximas lineas serán breves, pero con la intensión de transmitir lo poco que he visto dentro de algunos "cursos" a los que nos obligan a ir como profesores y que, desafortunadamente, no son aprovechados sino para convertirse en el buzón de quejas más grande del sistema.
La semana que estuve compartiendo con treinta profesores en un salón de clases de sexto grado dentro de una escuela primaria pública me sirvió para dos cosas: escuchar las mismas quejas de siempre y perder el tiempo.
Lamentablemente los profesores de educación básica han perdido el compromiso con ellos mismos, la profesión docente no debería ser más que una práctica de mera vocación en la que estemos consientes de la importancia que debemos darle a la educación básica en nuestro país. Es un hecho que los intereses se desvían al objetivo esencial de la educación pero, de igual modo, los seudo maestros se desviven por exigir tantas ridiculeces que terminan por cegarse unos a otros y caminar hacia una pared gigante con un letrero en rojo y letras blancas que anuncia "imbecilidad e ignorancia".
Es, de verdad, un hecho deprimente que un curso básico de capitación se convierta en una pérdida de tiempo. Me alarma escuchar anécdotas tales en donde los profesores denuncian su falta de responsabilidad y ética disfrazada con agresividad infantil, por que, claro, los maestros que se salen del salón durante largo tiempo, gritan, maltratan, agreden, humillan, comparan, ridiculizan... no tienen la culpa que sus alumnos se encajen lápices, se golpeen, se agredan, se falten al respeto...
Una de las cosas que más me preocuparon durante aquel curso al que asistí es la falta de disponibilidad, ahora entiendo por qué los alumnos son así si los mismos maestros siembran la desidia, las faltas ortográficas, la poca habilidad para la lectura y su comprensión, las pocas ganas de trabajar, de aprender, de aprovechar las oportunidades que se dan (sean excelentes o deficientes, el punto siempre es echar la güeva).
Ahora que soy profesor no pretendo cambiar el sistema en el que me metí por voluntad, pero sí cambiaré, al menos, la forma de ver el estudio a mis pocos alumnos de secundaria y me da más tristeza que un Licenciado en Ciencias de la Comunicación demuestre mucho mayor compromiso y vocación que tantos y tantos maestros normalistas.
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2 comments más el tuyo...:
El saber, es muy diferente al conocer y ahora que los maestros solo conocen pues es muy dificil que los alumnos se iluminen... seguirán siendo personas sin luz... triste...
¡Hi!
Justo hoy en la mañana, estaba leyendo el periódico y volví a toparme con la nota vergonzosa, de que la mayoría de los profesores (o asipirantes a..) que presentaron el examen para tener una plaza en alguna escuela... ¡REPROBARON! es patético, y más ruin es que los que se encuentran impartiendo "cátedras" y que también presentaron la prueba, y que también reprobaron, aún conserven su empleo. Ahora entiendo muchas cosas, la apatía política, la delincuencia, los desempleados, los que hacen plantones.... todo es el reflejo de una mala educación, de una preparación precaria.
Me da gusto, que al menos entre nosotros no tengamos un pensamiento tan mediocre.
¡Saludos Tú!
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